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Aforismo 1

 El hombre debe ser más grande que la situación que se le presente, salvo que la situación sea una mujer.

El amor | Video poema

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Este video poema fue publicado en el canal de Youtube del GLA - Grupo Literario Ayacucho. Visitar el canal La edición estuvo a cargo  de Macarena Rossi

Haikus 1

1.-  El viejo farol rodeado de luciérnagas noche estival. 2.-  Atardecer, un gato ronronea entre las flores.

El amor y el río

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  La luna alumbraba el conocido camino, las estrellas chispeaban como el amor que sentía, la noche resguardaba su ávida espera, el viento cantaba sobre una vida perfecta y el río esperaba tal como él. De pronto, día tras día,  despuntaba el alba para herirlo, con las verdades de un amor no correspondido, de una huida imposible, de una familia que se oponía. Hoy, después de muchos como él, hay otra barca, otros faros, una nueva ciudad... Pero sigue el mismo río, ese que acompaña a los locos que mueren, en completa soledad, esperando a mujeres que nunca vendrán. Fue  publicado en la antología "Reflejos de Buenos Aires" de Tahiel Ediciones en el año 2019. Foto de: Beto Biancheri

Porque te amo

El camino es de los hombres valerosos que tienen honor La Espina - Tonolec      Graciela estaba de pie en el balcón, llevaba un vestido negro, simple y corto que decoraba con un capullo de rosa sobre su pecho. Sentía como su piel se erizaba y temblaba un poco cada vez que  miraba aquel objeto medio escondido en el rincón. Ahora sólo faltaba que llegara Pablo para acabar con su sufrimiento de una vez por todas.      Un rato después llegó un Pablo desaliñado, tambaleándose y con fuerte olor a humo y alcohol. Cuando la vio su miraba se tornó lasciva, apretó los puños y no pudo evitar una sonrisa entrecortada.      ─¿Vas al trabajo? ─ironizó mientras cerraba la puerta de la casa.      ─¿Al trabajo? ─preguntó Graciela con desconcierto­.      ─Vestida así te paras en una esquina y trabajas bastante ¿no?...      ─Mi amor ¿Por qué me dices eso?, me vestí así para t...

El Mimo

     Él es un Mimo, siempre calza zapatos de charol, tan desgastados que dan cuenta de lo mucho que ha andado. Viste un pantalón negro, siempre el mismo, muy ajustado desde el tobillo hasta la cadera, son así para darle el sostén necesario en cada paso. Usa una remera manga larga que alterna rayas horizontales negras y blancas, realmente ya son amarillas y grises, que buscan representar un horizonte más atractivo que el que lo rodea a diario; remata el atuendo con un sombrero redondeado en la parte superior y de ala corta que ata en su base con una cinta de seda negra y lo decora con una flor color carmesí, falsa evidentemente, Pero ¿qué sería de él sin un poco de esperanza representada en ese único color? Por último, se le ve la cara siempre tan blanca como la niebla, una lágrima de color ébano un poco por debajo del ojo izquierdo, y en los labios, con la misma tétrica tintura, una sonrisa exagerada, porque como buen Mimo nunca está ni triste ni feliz, sino que es u...